La ficción actual presenta a menudo a un tipo de protagonista muy peculiar: un antihéroe que sigue radicalmente su propio criterio, desoyendo todo qué dirán, toda opinión ajena y toda moralidad que se desvíe de sus principios. En consecuencia, a veces llegan a ser violentos o despectivos con los demás, ignoran abiertamente a las autoridades y a veces emplean juegos de palabras para no mentir, no romper sus promesas, y aún así seguir con sus propósitos.
El último ejemplo es la serie que estoy leyendo ahora mismo, "Equipo Médico Dragón". Escudándose en parte en su gran habilidad como cirujano que le hace indispensable, y con una actitud arrogante del que sabe que tiene la razón, su protagonista es un cirujano que se niega a acatar las decisiones de sus superiores en un hospital cuando éstas tienen más en cuenta intereses personales que lo que realmente requiere el paciente. En un episodio, una anciana afectada de cáncer terminal está siendo tratada con un nuevo medicamento anticáncer que le produce un intenso y constante dolor como efecto secundario; su médico le aplica este fármaco principalmente porque así puede dar informes favorables a la empresa que lo fabrica y recibir una jugosa comisión a cambio. El cirujano protagonista no interfiere directamente; se limita a visitar, cuidar y apoyar a la anciana… pero también informa de las escasas posibilidades de recuperación a su marido, y le habla de los tratamientos de apoyo que dejan la curación y se entregan a la asistencia de la persona, librándola del dolor, acomodándola y dándole confort los días que le resten; este tratamiento jamás había sido mencionado por el médico de la mujer para impedir que lo solicitaran.
En un caso completamente opuesto, un médico del hospital, enormemente íntegro, no quiere que su hija, ingresada allí, sea operada, dado que opina que es posible que supere su enfermedad a medida que su cuerpo madure, y se opone radicalmente a la cirugía y al cirujano protagonista. Cuando el director del hospital exige su operación y la asigna al cirujano protagonista, el padre llega al extremo de pretender dejar su trabajo y llevarse inmediatamente a su hija del hospital. El cirujano se ofrece incluso a acompañarle, pero el propio médico padece una afección cardíaca y es necesario que el cirujano emplee una batería de coche como desfribrilador improvisado para lograr salvarle. Finalmente, aceptando su cortedad de miras, el médico muestra al cirujano los datos sobre el corazón de su hija y le ruega que se encargue de ella… sólo para que el cirujano le diga que está de acuerdo con su diagnóstico: la operación no es necesaria, y no va a realizarla sólo porque se lo hayan mandado cuando eso debilita tanto al organismo, y más al de una niña.
Cristo también debió parecer un idiota rebelde pagado de sí mismo a las autoridades de la época, desacostumbradas a la oposición y más aferradas a su poder que a Jehová. No obstante, Jesús se encogió de hombros a palabras necias, y contestó con sonrisa condescendiente que era obvio que se debía dar "al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios". Proclamó que Dios era justicia, y expulsó del templo a los mercaderes. Se salió con la suya una vez y otra, desafiándolo todo, incluso a los suyos, haciendo que Juan el Bautista le bautizara pese a que no se creyera digno, o anunciando a Pedro que, pese a lo fuerte que se creyera, acabaría negándole nada menos que tres veces. Y finalmente le mataron… y tres días después venció a la muerte, mostrándose a sus discípulos, seguro de sí mismo como siempre, con su sempiterna sonrisa fraternal que acogía a quienes aceptaban su verdad y enervaba a quienes le negaban. ¿Cómo no ser paternalista al aparecer ante alguien que aún así no cree que seas tú, que exige tocar tus heridas para asegurarse que no eres… qué sé yo, el gemelo malvado de su Mesías?
Jesús es nuestro héroe, pero sin duda fue un antihéroe. No le aplico el término como se hace con los personajes de ficción que en nombre de bien mienten, hieren, mutilan y matan; JAMÁS. Es un antihéroe por oponerse a lo que la sociedad tiene establecido como el Bien, por acercarse a los menesterosos, desharrapados, putas y ladrones, y decirles que también a ellos les ama y que son quienes más le necesitan. Recientemente, en los comics Marvel, el Capitán América -el segundo personaje más representativo de la empresa, sólo después de Spiderman- se convirtió en antihéroe cuando el gobierno toma una exigencia razonable pero la aplica con medidas inhumanas. Los autores se permitieron incluso un "homenaje" mostrando una cárcel fuera de territorio americano en la que no había por qué aplicar leyes, ni derechos humanos siquiera, como un reflejo de Guantánamo. El Capitán expresa su opinión con gran fuerza y nobleza:
No importa lo que diga la prensa. No importa lo que digan los políticos o las masas. No importa si todo el país decide que algo malo es algo bueno. Esta nación se fundó sobre un principio por encima de todos: la exigencia de que nos levantemos por lo que creemos, sin importar el riesgo o las consecuencias.
Así, cuando las masas y la prensa y el mundo entero te dice que te muevas, tu trabajo es plantarte como un árbol junto al Río de la Verdad y decirle al mundo entero…
"…No, muévete TÚ."
Defendamos a nuestro líder rebelde que se permite decir a los frívolos con su cuerpo y sus sentimientos, a los que desdeñan y odian a los que son diferentes por piel, región, género o credo -¡líbreme Dios de mirar jamás con superioridad a alguien sólo por no amarle, y menos por no amarle como le amo yo!-, a los furiosos impenitentes, a los que someten por la fuerza para no sentirse débiles, a quienes son admirados por sus riquezas aunque sean mal adquiridas… a todos los que viven en las tinieblas de este mundo creyendo que no puede haber otra cosa y que en la actualidad hay que aceptar esta corrupción porque ya es tarde para cambiar: "No, moveos VOSOTROS."
(Agradecimiento especial al gran guionista J. M. Straczinsky, autor de esa inspiradora cita del Capitán América)
martes, 29 de julio de 2008
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2 comentarios:
Me ha gustado. Aunque no creo que Cristo sea un héroe ni un antihéroe, pues me resulta reduccionista, el símil es divertido. Citar cristianamente al capitán américa es sin duda original.
Lukas Romero
Te doy la razón en que reducir a Dios, en cualquiera de los aspectos de la trinidad, a cualquier etiqueta humana es limitar su verdad. Pero normalmente recordamos a Cristo como una figura heroica, y he querido dar una visión distinta: concretamente, la que tienen de nosotros nuestros hermanos perdidos, que a menudo creen que somos sus enemigos, sus represores… Y el Capi representa los ideales americanos, en vez de a la realidad americana. Por ello, es un blanco anglosajón cristiano (no me atrevo a añadirle doctrina alguna, dado el pasado religioso de los EE. UU.) de perfecto físico e intelecto que cree que todos los hombres son nacidos iguales. Y salvo en los tebeos más antiguos, en los que pecaba de fascista y racista para con rusos y alemanes, los guionistas han buscado reflejar esos valores :)
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