sábado, 2 de mayo de 2009

El toro y las piedras de tropiezo

Llamamos "piedra de tropiezo" a un pecado reincidente. A una cadena a la que ataron al viejo hombre, y de la que el cristiano renacido no se sabe libre fácilmente; como en todo, es necesario buscar a Dios y clamar a Él para que veamos que en realidad carece de poder sobre nosotros. "Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres" (Juan 8:32). Por supuesto, esa verdad tiene nombre: Jesucristo, que proclamó: "Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mi" (Juan 14:6).

La expresión "piedra de tropiezo" es bíblica, y es la obvia inspiración para el refrán de que "el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra". Habitualmente, lo que hacemos con esa piedra es moverla a un lado. La apartamos del centro del camino, donde nos hacía caer y era visible, y la dejamos dos palmos más allá, donde no molesta y se la ve menos. De hecho, cuando tienes un día tonto y sin querer caminas dos palmos más allá de lo habitual, te tropiezas con ella precisamente porque, sutil ella, estaba menos a la vista, pero ahí, en el camino que quieres recorrer. Y porque te parece muy pesada para ti, porque es más fácil, porque no importa y la próxima vez te acordarás, la dejas de nuevo ahí. No hace falta ser muy listo para saber como sigue la historia habitualmente, ¿verdad?

Es decir: imaginemos que al recibir a Cristo, decides dejar las lecturas pornográficas. Muy encomiable. Así que las guardas en el estante de arriba, donde no las veas y no te tienten. Bueno, generalmente YA estaban en el estante de arriba, escondidas culpablemente, pero ahora lo están con voluntad cristiana, ¿no? Te das una palmadita en la espalda y, orgulloso, te vas a la reunión de jóvenes de esa tarde. Lástima que a la vuelta, por aburrimiento, costumbre, y porque "una miradita rápida no hará daño, y más ahora que lo he dejado", esa noche no será una Biblia lo que estés mirando ávidamente. Y por cierto, eso te hará sentir mal y culpable y un pésimo cristiano, un estado de ánimo en el que cuesta mucho reunir voluntad para, al día siguiente, no volver a hacer lo mismo.

No vas a ganar de ese modo. No con tus fuerzas. Lo repetiré una y mil veces: NO CON TUS FUERZAS. Eres una criatura nueva, que ya no cae en la soberbia de intentar vencer por sí sola, siguiendo los cánones humanistas. Eres de Cristo, y todo lo puedes en Él, que te fortalece. Confiando en Dios, y negando al Diablo -el que te tienta a pecar, y luego te acusa de hacerlo- y, sobre todo, negándote a ti mismo, hallarás la victoria que está ahí para ti.

De este tema trata, con su simpatía habitual, La Hormiga en su tema "El Toro", cuya letra os incluyo a continuación, junto con las bendiciones del Orgullo de Judá:

EL TORO
El toro es un salvaje
que lucha con mi ser
El toro es un salvaje
a más no poder
El toro quiere todo
todo para él
Él es el enemigo
que está en la piel
El toro te arremete
quiere apurar
Si yo no hago algo
conmigo va a acabar

(chorus)
Sacrifiquemos al toro (x3)
Sacrifiquémoslo…

El toro no es cordero
Él quiere destruir
Él es pecaminoso,
sucio y vil
Al toro no le importa
si vos querés cambiar
El toro lo que quiere
es rascar al personal
Acaba con tu toro,
matalo de una vez
Mirá que es como el polen
tú puedes recaer

(chorus)

El toro es agresivo
tiene maldad
Al toro no le gusta
que busques santidad
Muchos confían en la fuerza de su toro
Yo no confío porque el toro no es mío
Toro, bestia, salvaje es este cuerpo
cuidate, te digo, te queda poco tiempo.

(chorus x2)

Todos los toreros
presten atención
sepan que este toro
es una maldición
El toro es tu carne
El toro sos vos mismo
Si no te controlás
caés en el abismo
No hay otra manera
No es para dominarlo
Dios te dará la fuerza
para sacrificarlo

(chorus x2)

1 comentario:

PrincessFiorella dijo...

Muy bueno, amor.
El toro, o búfalo, siempre está rondando la manada de leones, esperando poder atacar al más débil, al pequeño, al enfermo o al apartado.
Por lo tanto, sólo hace falta un momento de desconcierto en el que el león deje de formar parte de la manada más regia y fuerte del mundo, para estar presto a caer en las fauces del toro.
Ojalá tomáramos a tiempo conciencia de quiénes somos, y en qué consiste nuestra nueva vida, pues, como bien tu ahs dicho, el negarnos a nosotros mismos es la puerta a una nueva bendición, protección y prosperidad que no podemos ni imaginar mientars seguimos a merced del toro en la vida vieja.